Casi tres meses han pasado desde tu llegada al mundo. En este momento dormís como un angelito a mi lado y aprovecho los pocos segundos que me quedan antes de que te despiertes con hambre para dedicarte unas líneas. Te cuento que te gusta dormir de pancita y acurrucarte en los brazos de quien guste darte calor, aunque te confieso con una sonrisita cómplice, que tus brazos favoritos son los de mamá. Papá también se ganó tu confianza, y desde el primer día que llegaste a este mundo te aferraste a su pecho para dormirte así todas las noches.
Abrazados pecho contra pecho, mamá los contempla todas las noches derretida de amor por sus dos pasiones.
Entre dolores de espalda, ojeras, mamaderas, pañales, ropita, chupetes, pero también besos, abrazos, caricias, sonrisas tuyas y mías, y alguna que otra lágrima emocionada, transcurren nuestros días.
Que lindo es ser tu mamá. Me llenás de orgullo. Así de chiquitita. Así de grande. No puedo expresarte en estas palabras cuanto te amo!

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